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Como parte del programa formativo de la Conferencia de Religiosas y Religiosos del Perú (CONFER), el CAAAP y la REPAM Perú desarrollaron un taller sobre conversión ecológica que reunió a jóvenes de distintas congregaciones para reflexionar sobre la ecología integral y el cuidado de la creación.

Por: Oficina de Articulación Intervicarial del CAAAP – REPAM Perú

10 de julio del 2026.- Alrededor de 30 jóvenes de formación inicial de diversas congregaciones religiosas participaron el pasado 6 de julio en el taller «Conversión ecológica», organizado por el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y la Red Eclesial Panamazónica (REPAM Perú), como parte del programa formativo de la Conferencia de Religiosos y Religiosas del Perú (CONFER).

La jornada, facilitada por la hermana Ana María Palomino, coordinadora de la Oficina de Articulación Intervicarial del CAAAP, invitó a los participantes a profundizar en el llamado de la Iglesia al cuidado de la casa común desde una perspectiva espiritual, comunitaria y comprometida con la realidad amazónica.

El taller inició con la dinámica del hilo, mediante la cual los jóvenes experimentaron de manera simbólica que toda la creación está profundamente interconectada y que cuando uno de esos vínculos se rompe, todo el tejido se resiente.

Posteriormente, la hermana Ana María presentó el trabajo que realizan el CAAAP y la REPAM Perú en defensa de los pueblos amazónicos y promovió una reflexión sobre la espiritualidad de los pueblos indígenas, cuya relación con la naturaleza forma parte de su identidad y de su manera de comprender la vida.

«Para un poblador indígena los ríos son sus venas; si el río se contamina, ellos mueren. Ya no pueden pescar, sembrar ni alimentarse», expresó durante su exposición.

Tras la proyección de un documental sobre los impactos de la contaminación y la explotación de los territorios amazónicos, los participantes reflexionaron en grupos sobre tres preguntas: ¿Qué actitudes necesitamos cambiar? ¿Cuál es hoy el clamor de la tierra? ¿A qué nos comprometemos? Como resultado, cada grupo plasmó sus respuestas mediante representaciones gráficas que expresaban tanto los desafíos ambientales como los compromisos personales y comunitarios asumidos.

La experiencia dejó una profunda huella entre los jóvenes. César Chicaiza, de los Hermanos Misioneros Franciscanos y originario de Ecuador, destacó que el taller le permitió mirar las consecuencias de la explotación ambiental desde la responsabilidad hacia las futuras generaciones. «Muchas veces, por necesidad, hacemos daño a la naturaleza. Pero este espacio me hizo abrir los ojos y comprender que no solo nos hacemos daño a nosotros, sino también a quienes vendrán después. Ellos quizá ya no podrán disfrutar de un río limpio, de un bosque o conocer especies que hoy están desapareciendo.»

Por su parte, Kenia Quispe, de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, señaló que la actividad fortaleció su conciencia sobre los impactos de la minería ilegal y la necesidad de pasar de la preocupación a la acción. «Esta charla me lleva a una toma de conciencia, a abrir los ojos e intentar ver qué más puedo hacer para ayudar a nuestra madre tierra. También me hace pensar que necesitamos conocer acciones concretas que podamos realizar desde nuestras comunidades para responder al clamor de la creación.»

En tanto, Eduardo Ordóñez, de los Misioneros Monfortianos, resaltó que el encuentro permitió valorar la riqueza natural desde una actitud de cuidado y corresponsabilidad. «La naturaleza no está solo para contemplarla, sino para cuidarla. Todo lo que Dios nos ha dado gratuitamente debemos protegerlo para que las futuras generaciones también puedan conocerlo. Mi compromiso comienza desde casa, cuidando los espacios que tenemos y evitando contaminar.»

El taller concluyó con una invitación a comprender que la conversión ecológica no consiste únicamente en adoptar prácticas ambientales, sino en transformar la manera de relacionarse con Dios, con los demás y con toda la creación, respondiendo al clamor de la tierra y de los pueblos que la habitan desde una fe comprometida con la justicia y el cuidado de la vida.