En un foro en el Vicariato de Iquitos por el Día Mundial del Medio Ambiente, la sociedad civil y diversos especialistas unieron fuerzas para exigir acciones inmediatas frente a la contaminación que amenaza las fuentes de agua de la región.

Iquitos, 3 de junio de 2026.- En el marco de las actividades por el Día Mundial del Medio Ambiente, el Auditorio del Vicariato Apostólico de Iquitos se llenó de vecinos, líderes indígenas y activistas decididos a romper la indiferencia frente a un enemigo silencioso pero devastador: la minería.
Bajo el título “La riqueza de los ríos en Loreto en peligro por la minería”, el foro ciudadano puso sobre la mesa cifras y realidades alarmantes. Desde la pandemia, el río Nanay y otras cuencas amazónicas han sufrido el incremento descontrolado de cerca de 100 dragas. Esta crisis golpea con especial dureza a Loreto, una región históricamente afectada por los impactos de las actividades extractivas y que, paradójicamente, sigue arrastrando uno de los índices de pobreza más altos del país.
Este encuentro fue el resultado de la articulación entre el Comité del Agua, el Vicariato Apostólico de Iquitos y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP). Estas organizaciones unieron capacidades no solo para despertar la conciencia local, sino para lanzar una interpelación directa a las autoridades políticas y exigirles que asuman la lucha por el agua con un presupuesto real y un compromiso verdadero. El rol del Vicariato de Iquitos fue clave al consolidar su espacio como el epicentro de la resistencia civil y albergar, además del foro, una impactante muestra fotográfica sobre los daños en la selva.
Radiografía del daño y alternativas para el cambio
El foro abrió con la bienvenida de José Manuyama, presidente del Comité del Agua, dando paso a una cruda radiografía de la situación actual. Verónica Shibuya, coordinadora de la Oficina de Loreto del CAAAP, lideró el primer bloque enfocado en el impacto social y la alarmante afectación de los ríos, donde se expusieron imágenes recientes de los sobrevuelos en la cuenca del Nanay junto al análisis de los especialistas Martín Arana (FCDS) y Dorila Muñoz Burga (CINCIA).
Al respecto, Shibuya comentó: «Este foro busca sacudir la indiferencia. Cuidar el medio ambiente requiere el esfuerzo de todos para frenar actividades que lo vulneran. Nuestro entorno integra elementos naturales y humanos: el agua, el suelo y los bosques, pero también nuestras sociedades, economías y culturas. Por ello, enfocamos este espacio en los ríos de Loreto, que sufren un impacto gravísimo por la minería , la deforestación y el narcotráfico”.
Así mismo, resaltó: “Nadie defiende lo que no conoce; por eso los loretanos debemos conocer la riqueza de nuestros ríos, cochas y quebradas para protegerlos. No podemos alzar la voz solo cuando se afecta el Nanay porque provee de agua a Iquitos; debemos alzarla por todos los ríos de la región”.

Lejos de quedarse solo en el lamento, el segundo bloque del foro reunió al investigador Alberto Chirif, a Julio Yactayo y, de manera virtual, al exviceministro de Gestión Ambiental, Mariano Castro, para debatir alternativas viables y colectivas enfocadas en el bien común.
Castro fue enfático al calificar la inacción del Estado en el Nanay como un «ecocidio» masivo, sistemático e irreversible, dejando un mensaje contundente: «Proteger el Nanay es proteger la vida, y proteger la vida es la razón de ser del Estado. No pedimos favores; exigimos el cumplimiento de obligaciones que el propio Estado peruano ha asumido en la Constitución y en los tratados internacionales. El metilmercurio se bioacumula por décadas en la cadena alimentaria, causando daños neurológicos permanentes en la niñez.»
Para revertir este escenario, Castro detalló un paquete de propuestas concretas que combinan la seguridad con el desarrollo territorial sostenible. Entre las acciones urgentes, planteó la implementación de un Plan de Restauración del Nanay con un horizonte de 15 a 20 años bajo un enfoque de derechos, así como la ejecución de una interdicción sostenida mediante una Unidad de Control Fluvial Especializada que patrulle los ríos de manera permanente.
Tras la clausura, el foro dejó una reflexión clara y contundente como mensaje central: los ríos de Loreto no son simples canales de agua o recursos explotables a cualquier costo, sino las venas vivas que sostienen la salud, la alimentación y la supervivencia de miles de familias y de toda la ciudad de Iquitos. En este Día Mundial del Medio Ambiente, la alarmante contaminación por mercurio y la destrucción de la cuenca del Nanay obligan a desterrar la indiferencia. Salvar el agua de Loreto no es un reclamo aislado, sino una responsabilidad colectiva e inmediata.

