A 17 años de Bagua, la juventud de la OEPIAP reivindica la resistencia amazónica como pilar de su identidad. Mediante el diálogo y el arte, las nuevas generaciones asumen el compromiso de defender sus territorios y evitar que la historia se repita.

Por: Oficina de Loreto del CAAAP – Comunicaciones CAAAP
Iquitos, 6 de junio del 2026-. En el marco de la conmemoración de los 17 años de los trágicos sucesos del «Baguazo», estudiantes de la Organización de Estudiantes de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Peruana (OEPIAP) se reunieron en el encuentro de diálogo: “Identidad cultural, una mirada hacia la resistencia indígena. Caso Baguazo”. La jornada tuvo como objetivo reflexionar sobre este trágico hito de la historia amazónica, fortalecer la identidad de los jóvenes y analizar los desafíos actuales frente a las políticas estatales que afectan sus territorios.
El conflicto de Bagua, recordado como un punto de quiebre en la relación entre el Estado y los pueblos originarios, estalló debido a una agresiva política de inversiones impulsada para ejecutar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Esta estrategia priorizó el desarrollo económico sobre los derechos indígenas y la protección ambiental, ignorando la megadiversidad de zonas como la Cordillera del Cóndor, donde la minera Afrodita se negó a retirarse pese a la firme oposición de los pueblos Awajún y Wampis.
El enfrentamiento, que tuvo su punto más crítico en la zona conocida como la «Curva del Diablo», dejó un saldo trágico que hasta hoy exige justicia. El conflicto resultó en la muerte de 33 personas (23 policías y 10 civiles, entre indígenas y pobladores locales), además de un oficial desaparecido y más de 200 heridos.
Memoria viva frente a la discriminación


Durante el evento, los jóvenes expresaron que las heridas de Bagua siguen abiertas debido a la impunidad y al persistente menosprecio estatal. Edilson Yampis Ujukam, participante del encuentro, recordó con indignación los discursos discriminatorios de la época: “El gobierno de Alan García nos llamó ‘ciudadanos de segunda clase’… como si no fuéramos nada, como si no tuviéramos el derecho de resistir y defender el lugar donde vivimos”.
Sin embargo, destacó que la lucha de sus ancestros dejó una herencia de fortaleza: “Nos enseñaron a resistir como indígenas y a exigir nuestro derecho a ser llamados peruanos, no excluidos”.
Por su parte, el estudiante Darwin Flores recalcó la importancia de preparar a las nuevas generaciones para afrontar la defensa de sus pueblos y territorios: “Como jóvenes indígenas debemos reflexionar y prepararnos, porque somos el presente y el futuro de nuestros pueblos. Cuando regresemos a nuestras comunidades, defenderemos lo que nos corresponde por herencia”.
Historia, análisis y arte para la resistencia
El encuentro inició con un planteamiento histórico sobre la violencia en los territorios amazónicos y la lucha de sus pueblos por la defensa de sus derechos, un bloque facilitado por Verónica Shibuya, coordinadora de la oficina de Loreto del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP). Shibuya explicó el profundo valor de abrir estos espacios con las nuevas generaciones: “Partiendo de la identidad es como el Baguazo adquiere ese significado que marcó la historia. Para los chicos, esto ha sido un acto de recordar quiénes son, qué pasó y qué es lo que no quieren que vuelva a repetirse”.
Posteriormente, el análisis técnico e histórico fue profundizado por Juan Moncada, antropólogo del Instituto Chaikuni, quien señaló que el Baguazo es la máxima evidencia de la falta de un enfoque intercultural en la gestión pública.“Nuestros hermanos estuvieron dos meses en la carretera pidiéndole al Estado: ‘Oye, sentémonos a dialogar’. Pero ese diálogo no existió. Esa es la gran reflexión que debemos poner sobre la mesa”, enfatizó Moncada.



La jornada también incluyó un espacio de expresión artística y simbólica donde los estudiantes plasmaron elementos que representan su origen. Shibuya detalló cómo los jóvenes, muchos de los cuales eran apenas niños hace 17 años, utilizaron símbolos como la lanza, el otorongo o las vasijas de barro para conectar con sus raíces y con la lucha histórica de sus pueblos.
El evento concluyó con una emotiva ceremonia de encendido de velas. En este acto simbólico, los estudiantes de la OEPIAP honraron la memoria de los caídos en Bagua, agradeciendo una lucha que, en sus palabras, abrió un nuevo camino para la defensa y el futuro de la Amazonía.

