OEPIAP impulsa la construcción de un protocolo contra el acoso y la violencia en espacios estudiantiles indígenas

Un proceso formativo con participación de más de 50 jóvenes indígenas busca sentar las bases para la elaboración de un protocolo de prevención del acoso sexual y la violencia en espacios de convivencia estudiantil.

Por: Oficina de Loreto del CAAAP

Foto: CAAAP

26 de marzo del 2026.- La Organización de Estudiantes de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Peruana (OEPIAP), en alianza con el Instituto Chaikuni, la Asociación Espíritu Verde Amazónico y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), iniciaron el proceso de fortalecimiento de capacidades de 57 jóvenes indígenas de manera diferenciada sobre violencia de género, acoso sexual y salud sexual y reproductiva, con miras a la construcción de un protocolo de prevención del acoso sexual y toda forma de violencia.

Este espacio de formación se llevó a cabo en la residencia estudiantil de la organización los días 20 y 21 de marzo. Ambas jornadas contaron con la participación de profesionales con experiencia en la materia. El día 20 se trabajó con las mujeres y el 21 con los varones de la organización, incluyendo estudiantes de nivel universitario, técnico y postulantes.

Una respuesta a los desafíos de la juventud amazónica

La iniciativa se desarrolla en un contexto regional marcado por brechas en el acceso a la educación y el empleo juvenil. En Loreto, miles de jóvenes entre 15 y 29 años no acceden a estudios ni a trabajo formal, lo cual incrementa su vulnerabilidad social.

Frente a esta realidad, OEPIAP alberga a cerca de 80 jóvenes indígenas de distintos pueblos de la Amazonía peruana en una residencia estudiantil facilitada por el Gobierno Regional de Loreto. Este espacio no solo brinda alojamiento y alimentación, sino también acompañamiento académico y acceso a servicios de salud mediante campañas.

Sin embargo, la convivencia cotidiana entre jóvenes de diversas procedencias también plantea retos. Las dinámicas internas pueden verse afectadas por situaciones de violencia —física, psicológica, verbal o sexual—, así como por prácticas de discriminación o acoso, tanto dentro como fuera del espacio organizativo. Ante ello, la organización ha priorizado la construcción de un protocolo que permita prevenir y atender estas problemáticas.

El proceso formativo se diseñó en torno a una metodología de “reflexión-acción”, que parte de las experiencias de las y los participantes como base para la construcción de aprendizajes. A través de dinámicas participativas, se promovió el intercambio de vivencias y saberes, incorporando herramientas visuales e inclusivas para responder a la diversidad cultural de los asistentes.

El taller fue abordado en tres ejes principales. El primero, sobre violencia de género, incluyó definiciones, causas, tipos de violencia, consecuencias, así como el marco legal nacional e internacional y los mecanismos de denuncia y protección.

El segundo eje se centró en el acoso sexual, abordando la identificación de conductas acosadoras, sus distintas formas, su tipificación como delito y los mecanismos disponibles para su denuncia.

El tercer tema estuvo dedicado a la salud sexual y reproductiva, diferenciando ambos conceptos, explicando los métodos anticonceptivos y brindando herramientas para identificar infecciones de transmisión sexual, promoviendo el cuidado del cuerpo y la toma de decisiones informadas.

En esa línea, Haydeé García, fiscal de la OEPIAP, destacó la importancia de generar espacios seguros desde la propia organización: 

“La idea surgió para prevenir situaciones que no queremos dentro de la organización, por lo que impulsamos la creación de un protocolo que garantice la seguridad y la confianza entre todos nuestros miembros, tanto mujeres como varones. Hemos desarrollado espacios de concientización que son fundamentales para que las y los jóvenes se sientan seguros, no solo con sus líderes, sino también entre compañeros, en un entorno donde puedan ser ellos mismos sin temor. En los talleres diferenciados, las mujeres han podido compartir experiencias con mayor confianza, mientras que los varones han reflexionado sobre cómo ciertas conductas, incluso sin mala intención, pueden afectar a sus compañeras”.

Estos espacios de formación permitirán contar con insumos basados en la experiencia de las y los jóvenes en los temas abordados. A partir de ello, se proyecta la elaboración de un protocolo que contemple acciones preventivas y correctivas frente a situaciones de acoso y violencia.

Más allá de su aplicación práctica, esta herramienta busca fortalecer una convivencia basada en el respeto, el cuidado mutuo y el ejercicio pleno de derechos, tanto en los ámbitos académicos como laborales.

Foto: CAAAP

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