El espacio de escucha reunió a comunidades de la cuenca del río Mazán, quienes alertaron sobre los impactos de la contaminación en la salud y el ambiente, y acordaron acciones para fortalecer la articulación con el Estado, en el marco de la próxima Mesa de Trabajo sobre la problemática en la zona.
Por: Verónica Shibuya – Oficina de Loreto del CAAAP

31 de marzo del 2026.-El pasado 28 de marzo, en la comunidad 01 de Enero, ubicada en el curso del río Mazán, a unos veinticinco minutos del mismo del nombre, se llevó a cabo un espacio de participación y escucha con la presencia de las comunidades Puerto Alegre, Tres de Agosto, San José, Maucallacta, Libertad, Gametana Cocha, Santa Cruz y Corazón de Jesús. El encuentro tuvo como objetivo recabar insumos para la reunión técnica de la “Mesa de Trabajo: Contaminación Ambiental en la cuenca del río Mazán”, impulsada desde el Congreso de la República y programada para fines de abril en la ciudad de Lima.
Durante la jornada, comuneros, comuneras y autoridades comunales manifestaron su preocupación por el incremento de dragas ilegales en el río, quebradas y cochas aledañas. Esta situación genera impactos en la salud de la población, evidenciados en el aumento de enfermedades digestivas (diarreas, vómitos, cólicos estomacales) y afecciones cutáneas (alergias, erupciones, entre otras), según informó el personal del Centro de Salud de Mazán presente en el encuentro.
Asimismo, la reunión contó con la participación del jefe de la Autoridad Local del Agua (ALA), ing. Eliseo Puelles Lozada, quien expuso sobre la creación y las funciones de la institución y brindó información sobre la calidad del agua en la región Loreto. En ese marco, indicó que los ríos de la Amazonía loretana presentan altos índices de coliformes totales, lo que generó preocupación entre los asistentes, quienes cuestionaron la limitada implementación de servicios de saneamiento y el acceso a agua potable libre de contaminantes.



Por su parte, la presidenta del Frente de Defensa de Mazán, Carmelita Shapiama Levy, informó sobre las acciones que se vienen desarrollando en el marco de la Mesa de Trabajo, así como las gestiones de articulación con diversas instituciones para fortalecer la fiscalización de actividades ilegales en la zona que atentan contra el territorio y la población local.
De igual manera, el presidente del Comité de Vigilancia del río Mazán, José Luis Gómez, señaló el incremento de la presencia de dragas en el territorio y la insuficiente respuesta de las autoridades competentes, como la Capitanía de Puerto y la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Maynas. Ante esta situación, indicó que las propias comunidades han asumido acciones de control para impedir la permanencia de estas actividades ilegales y los sujetos que las dirigen.
Como parte del proceso participativo, las comunidades elaboraron una línea de tiempo que da cuenta del proceso de defensa del río Mazán desde 1965 hasta la actualidad, evidenciando una trayectoria sostenida de organización y vigilancia territorial.
En este espacio, también se acordó un plan de acción a corto plazo que incluye la participación de instituciones del Estado con competencias en la problemática, así como la articulación con el Ministerio de Salud (MINSA), SANIPES y DIGESA para evaluar la calidad del agua, los recursos hidrobiológicos y la posible presencia de metales pesados en la población.
La situación del río Mazán y su proceso de defensa son una lucha constante, reflejan una problemática compleja asociada a la minería ilegal, la pesca indiscriminada, la deforestación, la tala ilegal y demás actividades que lindan con lo ilícito. Estas generan impactos ambientales y sociales significativos e irreversibles. Al ser el río Mazán una de las fuentes hidrográficas con mayor riqueza hidrobiológica, debería situarse como uno de los lugares prioritarios en la agenda regional. En ese contexto, los comuneros y comuneras reconocieron un abandono sistemático y reafirmaron su compromiso con la defensa del derecho al agua apta para el consumo humano, a gozar de un medio ambiente sano y equilibrado, como condiciones fundamentales para la vida y el bienestar. Solo así podrá asegurarse una Casa Común segura para las generaciones presentes y futuras.


