Por: Richard O’Diana Rocca, coordinador de la oficina de DD.HH y Asesoría Legal del CAAAP
El XII FOSPA se desarrolló entre el 16 y 22 de agosto en la ciudad de Puyo, Ecuador. Durante estos días, más de dos mil personas de los 9 países de la Panamazonía se reunieron en cuatro casas temáticas para desarrollar los avances y desafíos de temas como territorio, soberanía económica y derecho de las mujeres. Como todo proceso, el XII FOSPA tiene un saldo con acciones positivas y retos pendientes. Dentro de lo positivo está la articulación y el compartir de múltiples organizaciones y dirigentes en medio de un contexto complicado, no solo por las amenazas formales e informales contra la Amazonía, sino también por las políticas conservadoras y con marcado enfoque extractivista en Latinoamérica.
La declaración política del Puyo rescata los tiempos recios que atravesamos como países panamazónicos. Precisamente, se denuncia la insuficiencia del financiamiento verde, así como el avance de falsas soluciones como los mercados de carbono, canje de deuda por la naturaleza, bonos temáticos, entre otros.
Una de las consignas del FOSPA fue hablar de un solo territorio, reafirmando la construcción del territorio panamazónico, libre de extractivismo y defensa de una Amazonía con derechos. Ante ello, se promueve economías alternativas de base comunitaria, sustentadas en saberes ancestrales y sistema de conocimiento indígena y afrodescendiente. Para ello, se ha decidido impulsar una Red Amazónica de monitoreo ambiental comunitario que articule conocimientos ancestrales, académicos y científicos.



En ese espíritu, la declaración política del FOSPA hace énfasis en la necesidad de ampliar la participación indígena y garantizar la inclusión plena y efectiva de comunidades campesinas y el pueblo afrodescendiente. Esa ha sido el otro gran punto fuerte de este FOSPA: la múltiple participación de colectivos. De esta forma, no solo hemos tenido una casa de mujeres (la cuatro), sino que además de la declaración política se han tenido declaraciones de mujeres y de mujeres afro.
Finalmente, un punto importante es que este es el primer FOSPA que ha presentado un plan de acción en el cual se busca aterrizar en propuestas concretas y acciones tangibles los principios y declaraciones que se hacen en el FOSPA. Como se comentó en la conferencia de prensa de presentación de resultados, el FOSPA no es un evento sino un proceso. Por ello, resulta vital trascender los buenos deseos y exigencias y empezar a plantear acciones concretas que puedan traducirse en resultados verificables y que logren una efectiva protección de la Amazonía y de los ciudadanos y ciudadanas que viven en ella y la defienden.
Esto último es una urgencia, considerado que nos acercamos al punto de no retorno y que las exigencias de defensa de derechos colectivos han aumentado, con lo que deben aumentar la intensidad de las acciones de resistencia que se planteen. De esta forma, el siguiente FOSPA, el décimotercero, ya confirmado para el año 2028 en Mocoa, Colombia, presenta el reto de seguir trabajando por la Amazonía pero con la premura y necesidad de poder apreciar acciones con resultados reales en la defensa de la Amazonía y los pueblos originarios que viven y resisten en dichos territorios.

