La liberación de la embarcación en la comunidad nativa Providencia pone fin, por el momento, a un conflicto que mantuvo en tensión a la zona durante más de tres semanas. 

Imagen: ANDINA / Editora Perú

Loreto, 05 de mayo de 2026. La embarcación petrolera retenida desde el 12 de abril en la comunidad nativa Providencia, en el río Corrientes, distrito de Trompeteros, provincia de Loreto, fue liberada el lunes 4 de mayo, deteniendo, por el momento, un conflicto social que mantuvo en tensión a la zona por más de tres semanas.

El convoy, que transportaba aproximadamente 10,500 barriles de petróleo crudo de la empresa RICSA, había sido retenido por la comunidad como medida de protesta frente a la falta de atención estatal a demandas históricas como acceso a salud, agua potable y educación, en un territorio marcado por décadas de impactos de la actividad petrolera.

La situación se agravó el 27 de abril, cuando un operativo policial para recuperar la embarcación derivó en un enfrentamiento armado que dejó como saldo la muerte del suboficial de la Policía Nacional, Carlos Alfredo Neyra Abanto, además de personas heridas entre efectivos y comuneros.

En los días posteriores se retomaron los esfuerzos de diálogo, lo que permitió alcanzar acuerdos y la posterior liberación de la embarcación. 

Desde la Organización Regional de Pueblos Indígenas del Oriente (ORPIO), su dirigente Beltrán Sandi Tuituy explicó el trasfondo del conflicto y el sentido de la medida adoptada por la comunidad: “Este conflicto se originó por la falta de atención del gobierno a las comunidades que están fuera del lote petrolero y que no son consideradas dentro del área de influencia directa”, remarcó en declaraciones brindadas para la radio La Voz de la Selva.

Asimismo, el dirigente señaló que la situación en la zona se encuentra bajo control y aseguró que se ha alcanzado una solución mediante el diálogo, descartando la posibilidad de nuevos episodios de violencia en el corto plazo.

Proceso de diálogo y mediación

La liberación fue posible tras un proceso de diálogo, que se reactivó tras los hechos ocurridos el 27 de abril, en el que participaron la Defensoría del Pueblo, autoridades locales como la Municipalidad Provincial de Loreto Nauta, organizaciones indígenas y el Vicariato Apostólico de Iquitos, que contribuyeron a encauzar la crisis tras el quiebre generado por la intervención policial.

En este proceso, el Vicariato Apostólico de Iquitos cumplió un rol activo en la promoción de una salida pacífica. Monseñor Miguel Ángel Cadenas Cardo, obispo de Iquitos y presidente del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y de la Red Eclesial Panamazónica del Perú (REPAM Perú), realizó un llamado público a priorizar el diálogo y evitar la violencia. 

“Los procesos de diálogo participativo e intercultural toman tiempo y son complejos, pero ayudan a llegar a acuerdos sólidos y a evitar desenlaces violentosrecalcó Monseñor Cadenas. 

En un pronunciamiento también advirtió sobre la necesidad de que los acuerdos alcanzados se cumplan, en un contexto donde la falta de implementación ha generado desconfianza en las comunidades.

El caso de Providencia se inscribe en una problemática más amplia. La Amazonía peruana, y particularmente la región Loreto, acumula décadas de afectaciones por actividades extractivas, con impactos en fuentes de agua, salud y medios de vida, lo que ha generado una alta recurrencia de conflictos socioambientales.

La liberación de la embarcación marca un avance en la reducción de la tensión en la zona. No obstante, las organizaciones involucradas han señalado la importancia de dar seguimiento a los acuerdos alcanzados para evitar nuevos episodios de conflictividad.

Pronunciamiento de Monseñor Miguel Ángel Cadenas:

Pronunciamiento conjunto: